Bruno sale de su camerino. Viste un traje gris claro, chaleco, camisa blanca, corbata morada oscura de seda, zapatos de punta aguda, mancornas plateadas, cinturón negro de cuero y un reloj dorado de bolsillo, sujetado a su cintura con una cadena de oro. Luce impecablemente limpio. Su cabello, a prueba de ventarrones, luce firme gracias al fijador que su estilista utilizó en el. Mientras camina hacia el plató empieza a atraer la energía del personaje que va a hacer ese día y por las semanas que falten hasta terminar la grabación. Ha hecho varias películas caracterizando personajes rudos. Sus rasgos varoniles se prestan para crear esa atmósfera. Cejas gruesas, ojos grandes y oscuros, nariz grande, algo respingada, labios delgados insinuando una expresión fuerte, mentón ancho. Bruno llega al set de grabación, donde se presta a interpretar un poderoso empresario y recibe algunas instrucciones de su director. En el set está Valeria, una hermosa mujer alta, cabello largo castaño, de rasgos finos y mirada expresiva, quien interpretará su mas firme rival.
Empieza la filmación de la primera escena del día. En el ir y venir de las horas, se han logrado con éxito la grabación de las primeras tomas y el director da la orden para que todos descansen. Cae la noche. Bruno entra a su camerino y se cambia. Tomas sus cosas y parte. Valeria sale al mismo tiempo y decide acercarse.
- Hola Bruno, ¿estas muy cansado? estoy pensando en ir a tomar algo y me gustaría contar contigo, ¿que me dices?
- Mmm - dibuja una sonrisa - está bien. Corre por mi cuenta esta vez...
- De ninguna manera querido, aveces es necesario que las mujeres tengan actos de caballerosidad con sus amigos
Valeria, como cubierta por un aura, está plenamente consciente del efecto que tiene en los hombres, y en Bruno no es la excepción. Van los dos a un bar y piden un par de tragos. Charlan y comparten historias de la vida.
Al final de la velada salen los dos del bar. Valeria, aún alegre, invita a su nuevo amigo a un nuevo lugar, pero Bruno rechaza la invitación amablemente y ya desea regresar a casa. Ella sonríe y no insiste en su intención.
- ¿Te pido un taxi?
- De ninguna forma querido, tengo pies y pienso utilizarlos. Además la ciudad esta viva... ¿no la sientes?, lástima no vengas conmigo esta vez.
Es una mujer fascinante. Su belleza parece ser solo un señuelo. Tras su forma estilizada se encuentra alguien mucho mas misteriosa e interesante. Le da un beso en la mejilla y ella emprende su camino. Bruno toma un taxi. Al llegar a su casa se sienta sobre un sillón y piensa en Valeria. Se siente cautivado. Cada vez que ella dirigía su mirada a sus ojos sentía como si lentamente desarmara la armadura de su alma, como si lo conociera de antes. Se sirve un trago, pero lo deja en la mesa, como si fuera mas que un objeto de placer un objeto ornamental. Piensa ahora en su charla con Valeria.
- ¿Que piensas de la actuación, querido?
- Mira, puedo ponerme en la piel de cualquier personaje y simular la carga emocional que este supone traer. Mas de la ficción a la realidad hay una gran brecha. Al salir del trabajo me encuentro con la carga de hacer mi personaje principal. El papel de ser yo mismo.
- Suenas abrumado...
- Por momentos. No hay nada mas duro que el aprender a vivir con uno mismo. Hasta que no aprendes a hacer extensiva en ti la piedad y la bondad que tienes con otros cuando se equivocan, difícilmente podrás llegar a comprenderte a ti y tener claridad. Eso lo aprendí de un viejo maestro
- Deberías aprender ahora a tomarte las cosas con mas calma, fortachón. Nada en la vida es tan trascendente para tanta seriedad... Fluye como un corcho!
Bruno vuelve su mente al apartamento. De un momento a otro se abre la puerta de una de las habitaciones. Asoma la sombra de una persona que se acerca a Bruno con pasos torpes. Llega por su espalda y bruno siente como lo envuelven sus brazos, la mira a los ojos y la alza. La pequeña figura descansa sobre sus brazos y el la lleva de vuelta a la cama.
Hubo tiempos agitados, de velocidades y excitación sin sentido. Ahora que pone a ese ser pequeño de vuelta en su cama el cuerpo de Bruno descansa. Ha llegado el tiempo de paz, con un propósito nuevo... Un propósito que aveces camina semidespierta en las madrugadas
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