- Doña Gladys, como me le ha ido
- Bien Doña Ofelita, ¿como va sumercé?
- Bien también, como para no preocuparla. Vecina, ¿usted que piensa de ese señor Pablo del 302?¿es como raro, no cierto?
- Pues a mi siempre me ha parecido un tipo bastante introvertido, como metido en sus cosas. Alguna vez intenté hablarle pero parece que no me paraba muchas bolas.
- Pues le tengo la última. Fíjese que acaba de salir con un tipo que nunca había visto en la vida. Ya creo saber porque ese señor es asi. A mi parece que es.. torcidito veci, usted me entiende
- Ay, ¿sera?. Pues no pareciera. Puede que ande medio elevado todo el tiempo, pero no me parecía que andara en esas
. Si Gadicita. Ese señor se la pasa en esas cosas. ¡El degenere de la sociedad!. Quien sabe cuantos tipos ha llevado a la casa y no nos damos cuenta... y los niños por ahi...
- ¿Pero está segura? a lo mejor era un amigo
- ¡Segura! yo me acosté tarde anoche, y me dio por subir al tercer piso y escuché ruidos extraños. Y yo que recuerde, no vi a nadie mas subir al apartamento de ese señor en toda la tarde. Quien sabe donde lo tendría escondido.
- Mijita, pues la verdad creo que son cuentos suyos. Debería pararle mas bolas a la novela. Fíjese que hoy se casa el Eduardo con la Maria Luisa. Eso se va a poner mas bueno...
- ¿en serio señora Gladys? yo no le paré muchas bolas al capítulo de ayer por estar detrás del vecino. Hoy la veo entonces, aprovechando que lo repiten ahorita
- Si mi doña, mas bien hablamos despuecito que tengo que irme a hacer unas vueltas. ¿Usted ha sabido algo de don Augusto?. Por ahi supe lo del hermano...
- Pues no sumercé, pero ahora mas tarde voy y hablo con el y le chismoseo
- Bueno veci, entonces que me le rinda. Hablamos mas tarde
- Bueno señora, hablamos pues
Cuando nada emocionante pasa en la vida de las personas, los pequeños acontecimientos se vuelven historias completas. Ofelia vuelve a su casa. Desde que se pensionó y tras años de servicio por fin disfruta de un merecido descanso. Sin embargo, el ocio total parece meter pequeños monstruos en la mente de las personas. Una obsesión crece poco a poco dentro de ella. Pasa la mañana viendo los insulsos programas matutinos. Esta vez invitaron a un nuevo cantante popular a jugar mímica. Lo acompañan los presentadores y un par de modelos. Las risas, las pautas comerciales... son ahora ruido blanco. Ofelia se sumerge en si y crea un mundo. Piensa en Pablo. Se imagina a Pablo. Crea a Pablo.