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martes, 7 de octubre de 2014

20 Minutos

Aurelio mira la pantalla de su computador. Nunca lo había pensado, pero ahora siente como con cada segundo que pasa se vuelve más viejo. Los botones de su camisa se sienten cada vez más apretados y su corbata mas corta, mientras su abdomen cada vez mas ancho casi ha perdido su forma. Se siente somnoliento y va a tomar algo. Se levanta y se dirige a la cafetería. Hay un par de mujeres hablando. Visten trajes ejecutivos pero aún así solo logran verse como oficinistas cualquiera, esperando como la gran mayoría a que acabe la jornada para empezar una nueva. Hace un pequeño saludo y se acerca a la máquina. Tomará café con leche, como siempre, aunque hoy piensa poner algo de azúcar. Se acerca ahora bebida en mano a la ventana. Desde el piso sexto ve como la gente se mueve como hormigas y tras sus lentes sus ojos dibujan una expresión de resignada tristeza.

Tres, cinco... siete minutos. Ya va siendo hora de volver al puesto a digitar más números. Piensa por un momento como el mismo teclado que lo hace esclavo puede ser igualmente una máquina de sueños, un artefacto para volar. Por un momento se conecta a esa energía cuando era jóven, su cuerpo vigoroso y cientos de historias en la cabeza. Ahora, ya pasados los cuarenta, ve esa imagen alejarse de su mente, escondiéndose tras una esquina. Otro sorbo... procura mantener esa imagen... vuelve, siente el calor de esos días. Las mañanas prometedoras, las tardes acariciadas por la niebla, los rayos de sol dispersos formando hermosos colores naranja. Los pastos, los jardines. Siente renacer el impulso y la expresión triste desaparece. Hay un brillo nuevo en los ojos.... diez minutos, quince minutos.... Se da cuenta como los rayos de sol rebotan entre las fachadas de vidrios coloridos y logran tocarlo... Casi puede sentir como corre el viento al otro lado del vidrio. De repente una punzada lo despierta de su fantasía. Veinte minutos... veinte minutos! el café sobrante frío e insípido es tirado a la basura. Se apresura a volver a su puesto de trabajo. Ha llegado Ana María tras visitar algunos clientes pero de resto no hay diferencia. La pantalla de su ordenador permanece oscura y siente como si como un criminal fuera 

- Veinte minutos... si sigo así me echan

Prende la pantalla. Un par de correos mas y cientos de datos mas para digitar le esperan. No ha pasado nada. Se dio un regalo sin darse cuenta. En las cuentas finales de la empresa jamás aparecerán los breves momentos en los que escapó sin que nadie se diese cuenta.

martes, 29 de abril de 2014

Del barrio - Mr. Writer

- Doña Gladys, como me le ha ido

- Bien Doña Ofelita, ¿como va sumercé?

- Bien también, como para no preocuparla. Vecina, ¿usted que piensa de ese señor Pablo del 302?¿es como raro, no cierto?

- Pues a mi siempre me ha parecido un tipo bastante introvertido, como metido en sus cosas. Alguna vez intenté hablarle pero parece que no me paraba muchas bolas.

- Pues le tengo la última. Fíjese que acaba de salir con un tipo que nunca había visto en la vida. Ya creo saber porque ese señor es asi. A mi parece que es.. torcidito veci, usted me entiende

- Ay, ¿sera?. Pues no pareciera. Puede que ande medio elevado todo el tiempo, pero no me parecía que andara en esas

. Si Gadicita. Ese señor se la pasa en esas cosas. ¡El degenere de la sociedad!. Quien sabe cuantos tipos ha llevado a la casa y no nos damos cuenta... y los niños por ahi...

- ¿Pero está segura? a lo mejor era un amigo

- ¡Segura! yo me acosté tarde anoche, y me dio por subir al tercer piso y escuché ruidos extraños. Y yo que recuerde, no vi a nadie mas subir al apartamento de ese señor en toda la tarde. Quien sabe donde lo tendría escondido.

- Mijita, pues la verdad creo que son cuentos suyos. Debería pararle mas bolas a la novela. Fíjese que hoy se casa el Eduardo con la Maria Luisa. Eso se va a poner mas bueno...

- ¿en serio señora Gladys? yo no le paré muchas bolas al capítulo de ayer por estar detrás del vecino. Hoy la veo entonces, aprovechando que lo repiten ahorita

- Si mi doña, mas bien hablamos despuecito que tengo que irme a hacer unas vueltas. ¿Usted ha sabido algo de don Augusto?. Por ahi supe lo del hermano...

- Pues no sumercé, pero ahora mas tarde voy y hablo con el y le chismoseo

- Bueno veci, entonces que me le rinda. Hablamos mas tarde

- Bueno señora, hablamos pues

Cuando nada emocionante pasa en la vida de las personas, los pequeños acontecimientos se vuelven historias completas. Ofelia vuelve a su casa. Desde que se pensionó y tras años de servicio por fin disfruta de un merecido descanso. Sin embargo, el ocio total parece meter pequeños monstruos en la mente de las personas. Una obsesión crece poco a poco dentro de ella. Pasa la mañana viendo los insulsos programas matutinos. Esta vez invitaron a un nuevo cantante popular a jugar mímica. Lo acompañan los presentadores y un par de modelos. Las risas, las pautas comerciales... son ahora ruido blanco. Ofelia se sumerge en si y crea un mundo. Piensa en Pablo. Se imagina a Pablo. Crea a Pablo.

Salida - Mr. Writer

- ¿Que sería de nosotros sin las películas, no es cierto?

- mmmm.... a lo mejor viviríamos un poco mas en la vida real. Aunque bien sabes que en el cine me inclino siempre por las películas que cuentan la vida de otra gente. Creo que debo ser un fisgón reprimido

- Te desviaste del tema, ¿que tiene que ver tu gusto en las películas con imaginar como sería nuestra vida sin ellas?
- No se... pero sentí que había una conexión entre las dos cosas. Creo que tengo dos vicios, o me sobre explico o me desvío de la línea de la conversación...

- Estas triste...

- Si, un poco. No pensé que se notara...

- Si no te conociera seguro, pero cada vez que entras en ese estado tu cuerpo se relaja y tus ojos se llenan de melancolía. En especial en tardes hermosas y calladas como esta.

- Eres el único hombre que me tutea, aparte de papá, claro. Y creo que siempre se te facilitó el uso de la palabra. Admiro eso de ti. ¿Sabes? hoy pensé en muchas cosas y en muchas personas... incluso en ella....

- Uno piensa en todo el mundo cuando no está feliz

- Si... supongo. Está haciendo algo de frío, volvamos a la casa, hermano

- Vale Pablito, volvamos

Son las ocho de la mañana. Una ligera jaqueca sacude la cabeza de Pablo. Despierta de su sueño sintiendo de alguna forma la presencia de su hermano. Hace mucho tiempo no soñaba con el, ni con nadie de la familia. La casa estaba prácticamente organizada. Se dirige a su habitación y la puerta está cerrada, pero sin seguro. La abre y ve a aquel hombre dormido. No reconoce el rostro.

- De...debería amordazarlo. Un...un trapo, si un trapo. La camiseta de ese espantoso equipo de fútbol servirá... Espero que este no se haya embolsillado ya mis monedas. A ver...

En ese instante el extraño abre los ojos y congela con la sola mirada a Pablo. 

- Sigue tartamudeando por lo que veo. Parece que ha cambiado con los años amiguito. Lo recordaba diferente

- Pe... pero, ¿como sabe que yo no era.. que yo si era pero que ya no soy...? no se que clase de asaltador sea usted, pero le pido que se ma... marche. Si, e..e..eso

- ¡Ya relájese!. Se que detrás de toda esa pendejada hay un tipo normal. La razón por la que vine así es porque necesito que me acompañe. Es algo urgente, y por eso quise intentar llevarlo hace un momento, pero tuve que ponerlo a dormir.

- Bu....bueno... después de todo no me ha matado, jejeje ¿cierto?. Claro, la gente suele entrar en la casa de otros en la madrugada para llevarlos a ver algo... si.

- ¿Va o no va conmigo?

- Si...si, supongo que no tengo otra opción. Voy a aplazar mis citas, us...usted sabe... si jejeje

Pablo se alista. Toma un momento para ducharse y arreglarse un poco. El extraño espera. Minutos mas tarde salen los dos. Alguien los ve por la ventana  

lunes, 21 de abril de 2014

Encuentro - Mr. Writer

Cae la noche. Pablo no salió en todo el día de su apartamento, y por mas que lo intentó, no tuvo mayor éxito en su búsqueda espiritual. Las cortinas se habían impregnado de Jazmín, y al acercarse para ver por la ventana, percibe el suave aroma que estas desprenden y siente como nuevamente la tranquilidad se apodera de su ser. Son hasta ahora las 10, pero ya tiene sueño y decide dejar sus actividades, ver algo de televisión e irse a dormir. Entra a su habitación y cierra la puerta. En ella, discos tirados en el piso, papeles, más libros, cuadernos y ropa adornan el espacio. Prende la televisión, uno de los pocos objetos que alcanzó a comprar con sus dos pagas antes de que fuera despedido y que por fortuna no compró a crédito, tanto porque tenía el dinero completo como por el simple hecho de no contar con una tarjeta. En la pantalla aparecen dos personas charlando. El calor de las cobijas hace que Pablo se sienta adormecido poco a poco y finalmente es vencido por el sueño. La televisión aún está prendida.

Un par de horas mas tarde despierta. Aún tiene sueño, pero el brillo y el ruido de la tele no le dejan seguir con su descanso. Busca el control y no lo encuentra a mano. Se levanta entonces y apaga el aparato tocando un botón en la parte inferior. Ya de pie, decide salir y tomar un poco de agua. Con paso lento llega a la cocina y mientras se sirve ve una silueta justo en frente de la ventana de la sala. El frío recorre su cuerpo y sus sentidos se agudizan. - ¡Estoy dormido, estoy dormido...!. Se pasa las manos por su cara y toma luego un poco mas de agua. La silueta sigue ahí y el frío se intensifica, siente como de repente lo abandonan las fuerzas y cae al piso.

- ¡Pablo.... Pablo! Despierte amigo. Soy yo. Siento haberme metido así a su casa hermano. ¡Despierte!

 Tras unas cuantas palmadas, el extraño logra despertar a Pablo, solo para ver como este le mira por un momento y se desmaya nuevamente. Intenta despertarlo de nuevo, sirve algo mas de agua y la riega sobre el rostro de Pablo hasta finalmente despertarlo.

- ¡No se vaya a desmayar amigo!¡No se desmaye! No le voy a hacer nada

Le sostiene la cabeza temblorosa con las dos manos. Pablo tiene abiertos los ojos totalmente, su boca entreabierta y pareciera que fuese a llorar en cualquier momento.

- ¡Pero quien carajos eres tu! ¡el último amigo que se metió de esa forma a mi casa se llevó mi computador, mi celular y todas mis monedas! ¡casi me da un infarto!....¡Policia!¡Vecinos!¡CIA!¡Superam....!

El extraño tapa la boca de Pablo y este empieza a moverse con mayor brusquedad. De repente el impacto de un puño seco termina la discusión. Es de madrugada ya y el silencio se impone. Dos sombras permanecen en el suelo del apartamento 302. El extraño se sienta al lado de Pablo. Descansa y dirige su mirada a la montaña de libros que se encuentra en la sala.

domingo, 20 de abril de 2014

Entorno - Mr. Writer

- ¿Ha visto a Pablo últimamente?. Ya casi no sale de su apartamento. Hace un par de días lo vi saliendo con un aspecto demacrado, y por lo que me he podido dar cuenta, llega tarde en la noche o en las madrugadas... quien sabe en que debe estar ese hombre

- Usted es una chismosa doña Ofelia, y creo sinceramente que lo que suceda con ese señor no es asunto suyo ni mio. Sumercé no es la administradora del edificio para estar detrás de nadie. Mas bien, cada uno en su cuento y tema arreglado. Tengo que ir a ver que le pasó a mi hermano. De nuevo lo cogió la policía haciendo algo y está en la estación de acá cerquita. 

- ¿Su hermano don Augusto? por ahí he sabido que....

- Lo que le hayan contado, vecina, son solo cuentos. Mi hermano es un buen tipo, con problemas como todos, pero bueno tipo. Mas bien nos vemos ahora que no demoran en llevárselo y necesito ver que le paso. Nos vemos

- Bueno mi don. Me mantiene informada.... por si se le ofrece algo a su hermano, claro.

- Mas bien póngase a hacer el almuerzo, doña. Don Patricio no debe demorar. Adiós

Augusto baja presuroso las escaleras y se dirige al encuentro de su hermano. Ofelia vuelve a su apartamento, pero antes decide subir al tercer piso e intentar hablar con su vecino Pablo y ver en que estado se encuentra. Sube las escaleras y detiene el impulso por tocar a su puerta y decide solo apoyar su cabeza contra ella para tratar de escuchar algo del interior. No oye ruido alguno por un momento hasta que suena una tasa caer y romperse contra el suelo. Se aleja por un instante de la puerta y vuelve a apoyarse en ella. Escucha luego como si se arrastrase algo hasta que el ruido se detiene. Trata de poner mas atención pero no hay mas sonidos. De repente la puerta se abre vertiginosamente, dejando escapar un sutil olor a incienso de jazmín y tras el, la figura de un hombre despeinado. Ofelia casi cae al suelo, pero se detiene apoyándose en la figura de su vecino.

- ¡Discúlpeme don Pablo! solo pasaba a.... a ver como estaba. Por lo que se hace poco perdió su empleo y se que no es fácil encontrar uno nuevo por estos días... a pesar, claro, que su empleo también era nuevo y entonces lo echaron... ¡perdóneme! yo no quería decir eso... en resumen vecino, quería saber si le puedo ayudar en algo

Pablo calla y la mira a los ojos. Ella aparta su mirada y con un ligero gruñido trata de alejar a la mujer. Ofelia pide permiso y con una ligera reverencia se despide, baja las escaleras presurosa, mirando ocasionalmente hacia la puerta. Pablo se queda de pie hasta que la figura de la mujer desaparece. Cierra la puerta. Decide recoger los pedazos rotos del pocillo y vuelve a los libros que había sacado. La gran mayoría de ellos hablaban de dioses diversos e ideas de corrientes espirituales nuevas. 

- ¡Que mujer mas metida! y ¿como se habrá enterado de mi empleo?... bueno...exempleo... Apenas la identifico y parece saber mas de mi que mi propia madre. Pero bueno, volviendo a lo nuestro... ¿Que conexión debe haber entre estas cosas? Me estoy chamuscando mi cabeza y genialidad en estas ideas, pero siento que hay una respuesta... Cuando la encuentre todo se verá mas claro y volveré como el fénix de las cenizas... caminando las calles como sobrevolándolas...

La colección mística, como la llamaba, constaba de tres biblias, cinco libros budistas, dos versiones del corán, un libro sobre fenómenos paranormales, cuatro libros mas de crecimiento personal, un libro de magia y ocultismo, un libro sobre religiones del mundo, tres discos de Big Brother and the Holding Company y una película de Los Merry Pranksters, siendo este último uno de los artículos mas raros de su colección. 

Pablo seguía su corazón De alguna forma había algo dentro suyo que desesperadamente anhelaba un encuentro o una conexión con algo mas grande. Sabía cuan insignificante era su persona, su ciudad, su país y su planeta con lo conocido, pero aspiraba a que por absurdo que pareciera El Místico se manifestara, revelando los secretos mágicos de la vida.

miércoles, 9 de abril de 2014

Looser - Mr. Writer

Julio se pasea por la pequeña sala de su apartamento. La burbuja que había asimilado como verdad se ha roto tras recibir esa nefasta carta, y tras solo dos meses en un nuevo empleo, esta de vuelta a su casa con el orgullo herido y las esperanzas rotas. Fatalista como el solo, mira con tristeza la gente que poco a poco vuelve a sus hogares segura de que mañana será un día laboral nuevo y segura también que recibirán su paga cada mes.

Por su parte, Julio solo sabe que mañana podrá dormir hasta tarde y hace un breve repaso emocional y no encuentra un solo día donde realmente se haya sentido competente en cualquiera de sus trabajos anteriores... o bueno, no mas de dos días seguidos, cuando las labores lo superan y se convierte en un oficinista mas de horario extendido no pago.

- Si... un perdedor, hay que aceptarlo... ¿de que me sirve la sensibilidad y mis habilidades diversas? son moderadas, si, pero diversas.... puedo hacer un trabajo medianamente bien hecho en muchas ocasiones e incluso puedo hacer algo bueno en otras... ¿seré un bueno para nada?

Se le cruza la idea, y piensa que así como se hace un estudio de los ganadores, el puede hacer un estudio de los perdedores mas patéticos, los buenos para nada, teniendo información de primera mano....

"Ser un bueno para nada, mas que un estilo de vida, es casi un arte. Los caminos para llegar a ello son en verdad muy simples. La mayoría de veces el bueno para nada se forma con tardíos despertares diarios, mucha televisión o videojuegos, una relación tormentosa con la ducha y un día a día con pocas emociones. Otros, alternamos lo anterior con lecturas de diversos temas pero sin jamás ser lo suficientemente buenos en algo como para marcar diferencia.

Los trabajos de horario de oficina tienden a ser complicados, y como bien dijese George Carlin, no nos damos cuenta de nuestra condición hasta que cumplimos veintitantos años y un jefe nos dice que tomemos nuestras cosas y nos larguémos.... somos unos perdedores.

En este deshonroso camino, donde de fracaso en fracaso nos dirigimos a la victoria final (o a un fracaso mas), las alegrías vienen de cosas tan poco trascendentes como la victoria de un equipo de fútbol (para los que son fanáticos), el siguiente capítulo de un programa, los insulsos programas mañaneros o las mas estúpidas conversaciones entre oficinistas tratando de ponerse de acuerdo sobre cual técnico es mejor, quien bebe mas cerveza o cuanto trabajo represado tienen gracias a su incompetencia."

Julio se bloquea, se siente triste... de niño no tenía consciencia de si mismo y era feliz. Ahora de grande, puede darse cuenta que el castillo de cristal está roto. Al reconocerse solo puede hallarse desdibujado. Se dio cuenta que se había perdido y estaba lejos de encontrar cualquier señal para volver a casa.

La tarde gris se aleja. Un par de jóvenes conversan en el primer piso. Hay silencio, tras su partida. Los edificios parecen rociados por una laca pálida y el cielo encapotado ayuda a crear el ambiente. Son las seis de la tarde, y en un edificio gris solo aparece el destello de una ventana iluminada por agradable luz dorada. Adentro Julio, un lápiz y un papel.

miércoles, 26 de marzo de 2014

W.B Yeats - Poema

Si tuviese yo las telas bordadas del cielo
Recamadas con luz dorada y plateada,
Las telas azules, las tenues y las oscuras
De la noche y la luz y la media luz
Extendería las telas bajo tus pies:


Pero, siendo pobre, sólo tengo mis sueños;
He extendido mis sueños bajo tus pies;
Pisa suavemente, pues pisas mis sueños


domingo, 23 de marzo de 2014

Algún día escribiré algo bueno

Algún día escribiré algo bueno...
Y entre mas hojas ese escrito convivirá
Un pequeño mar de letras ordenadas
Una historia contará

Tal vez siendo solo un ensayo
O un texto con pocas pretensiones
Algún día escribiré algo bueno
Me pregunto cuando ese día llegará?

El día indicado vendrán a mi las palabras que me falten
O partirán aquellas que arruinen el original significado
El día que escriba algo bueno...
Sé que ese día llegará

No sentiré entonces la fatiga producida por un texto prolongado
Ni las angustias por la falta de pensamientos
El día en que mis manos escriban lo que deseo
En vida espero poderlo ver llegar

Mientras tanto seguiré intentando
En otros textos me podré inspirar
Ver la gente caminando
El día deseado se aproximará

Algún día escribiré algo bueno
Algún día escribiré algo bueno...

viernes, 21 de marzo de 2014

Cielo - Rupert Brooke

Los peces (cubiertos de moscas que en pleno junio
holgazanean en el agua a mediodía)
reflexionan con honda sabiduría, clara u oscura
sobre sus esperanzas o temores secretos.

Dicen: tenemos el Arroyo y el Estanque;
pero ¿hay algo más allá?
Esta vida no puede ser Todo, aseguran,
¡qué desagradable si así fuera!

No se puede dudar, de alguna manera algo
bueno vendrá del Agua y el Barro;
y, desde luego, el ojo reverente debe ver
un Propósito en la Liquidez.

Misteriosamente sabemos, con Fe suplicamos,
el futuro no es totalmente seco.
¡Fango en el fango! -La Muerte se acerca-.
¡No está aquí el Fin asignado, no está aquí!

Pero en alguna parte, más allá del Espacio y el Tiempo,
hay un agua más acuosa, un limo más viscoso.
Y allí (confían ellos) allí nada Uno,
que ya nadaba antes de que nacieran los ríos.

Inmenso, con mente y forma de pez,
escamoso, omnipotente y amable;
y bajo su Aleta Todopoderosa,
puede cobijarse el pez más pequeño.

¡Oh! Nunca la mosca oculta un anzuelo,
dicen los peces, en el Arroyo Eterno,
pero allí hay más que hierbas mundanas,
y limo, de belleza celestial;

Gruesas orugas van a la deriva,
y se encuentran Larvas del Paraíso;
polillas inaccesibles, moscas inmortales
y el gusano que nunca muere.

Y en ese Cielo que desean plenamente,
ya no habrá tierra, dicen los peces.

lunes, 27 de enero de 2014

Tiempos Modernos

5:30 de la mañana. Abro los ojos y el día aún está oscuro. Hace algo de frio y el silencio aún es rey antes de que la ciudad se llene de ruido blanco producido por buses, tiendas de comercio y zapatos contra el cemento. Me levanto casi mecánicamente hasta recordar instantes antes de poner mis pies en el suelo que no hay razón alguna para incorporarme a esa hora. Me envuelvo nuevamente entre mis cobijas. Por estos días, al menos, respiro un aire nuevo.

Diana vive conmigo y, contrario a mí, se encuentra lista para entrar en la ducha. Escucho como tras bañarse sale, prende la radio y con cierta prisa se dispone a embellecerse para un nuevo día laboral. Es lunes, y pocas ganas tiene de hacer cualquier cosa, en especial, de cumplir con un horario. Come algo en su desayuno, cepilla sus dientes y se presta a enfrentar el día.

Luce hermosa. Hace poco dejó los lentes de contacto y volvió a las gafas. Si bien la montura gruesa de sus Ray Ban no la hacen necesariamente más creativa ni inteligente, si le dan un toque sensual a su mirada, aunque por estos días no es que me mire de la mejor manera. Si encontrara la forma, se metería nuevamente en su cama hasta más tarde, no saldría a encontrarse con el viento frío y trabajaría el tiempo que quiera, a su manera y donde quisiera, aunque el problema precisamente radica en que no tiene claro el que, el cómo y mucho menos el donde.

Entra en mi habitación, abriendo con brusquedad la puerta. No sé si me está gritando o es mi estado somnoliento lo que me hace percibirla enojada. Me pregunta dónde está la llave del depósito para sacar algo, le digo que está en el lugar de siempre y me indica que no hay nada. Me reincorporo entonces y procedo a buscarla por ella. La encuentro. Estaba debajo de un papel en la mesita de siempre. Se la entrego y me dice que ya se le ha hecho muy tarde para ir a buscar lo que necesitaba, que debe ir a TRABAJAR y que no es tan urgente lo que sea que hasta hace un momento quería… Contiene con todas sus fuerzas una mueca de satisfacción por arruinarme el sueño, se pone su abrigo, se despide de mala gana y cierra la puerta con fuerza.


La casa queda ya en silencio y yo con la llave en la mano. La dejo en su sitio. Me dispongo a meterme debajo de mis cobijas. En un par de horas me levantaré. Con sol, aire tibio, empijamado y desde mi casa empezará mi día. La pantalla de mi pc me saludará con una espléndida ilustración de Salvador Dalí, bastón en mano, vistiendo una camiseta de Vampire Weekend. Los días del fondo corporativo de pantalla parecen haber terminado.