- A lo mejor deba estar con alguien... Claro, yo soy un hombre sano, de lindos ojos y miradas penetrantes. Tanto que algunas personas salen corriendo en dirección contraria cuando las veo. Hombre guapo, intimidante, alfa entre alfas no necesita a nadie. Ese soy yo, la luz y el gas. Si estoy solo es por mi decisión... Claro, yo elegí compartir mi vida conmigo mismo. Mis amigos están por alguna parte y se que gustosos esperan que los contacte. Comprendo que no quieren importunar mis meditaciones y por eso no llaman. Pero hoy... hoy necesito de una ella. Mmm... mmm... a quien llamo, veamos... nnn... aaa... ajam... Tengo que salir
Rápidamente coge su chaqueta y Julio sale presto en la tarde noche y surca la ciudad. Como una gacela algo desnutrida se desliza por las aceras y fluye casi como el viento entre los edificios. Se levanta un pequeño torbellino y el, intrépido, lo atraviesa con fuerza cuando de repente una gran hoja de periódico se estrella contra su rostro. La quita con agilidad y algo de estilo, bajando ahora por una calle inclinada.
Vislumbra un bar donde espera ver a sus compadres. Entra y se sienta en la barra.
- ¡Hola Facundo! dame un trago y se buen chico
El mesero mira a Julio mientras este, tras pedir su orden, desliza su humanidad en la silla y le da la espalda. De no ser porque se espantaría la clientela, estrellaría uno de los vasos en la cabeza del engreído que ahora mira hacia las mesas.
- Buena noche, querido amigo. Mira cuantas bellezas por todas partes. Esperando solo que un gran tipo se acerque a ellas. Sabes, ellas necesitan alguien fuerte a su lado y se hacen las duras para que llegue precisamente el galán que rompa esa barrera. ¿Lo percibes, amigo Facundo? tu si que debes saber de esto... claro. Todas las noches acá. Supongo que ya debes estar aburrido de ver toda clase de perdedores estrellándose en los muros de la indiferencia, vencidos y cabizbajos, luego saliendo por la puerta, ¿cierto amigo?
El mesero mira fijamente y con algo de furia los ojos de Julio, mientras limpia con cada vez mas rudeza un vaso de cerveza...
- ¿Y mi trago?, vamos hermano, que no empeore el servicio. Dame un whisky doble en las rocas, agitado... no revuelto.... mmm, "agitado, no revuelto..." ¡que genio!, aveces solo me inspiro, ya tu sabes.
Facundo le sirve en un vaso cualquiera su trago de mala gana.
- ¡Gracias, buen amigo! ahora vamos a ver que chica esta dispuesta a algo de acción.
Mira hacia su izquierda y ve un par de mujeres hablando. Julio ve una oportunidad, termina su trago y alza su cuerpo en dirección a las desprevenidas chicas que graciosamente departen en la mesa.
- El armadillo es duro, pero suave como algodón es su interior...
Las mujeres callan y dirigen su mirada al hombrecillo que al parecer ahora les habla.
- Mojará mas el agua, pero sin duda la tinta no cae con ella...
- Disculpe, ¿de que habla?
- A ti... preciosa. Por favor no digas mas. Vivo a un par de cuadras. Por hoy soy materia disponible...
Una mano como ráfaga, choca con su mejilla. Una de las mujeres grita y pronto Julio se ve surcando los aires cayendo en la acera.
- Mala noche, hermanito - Grita Facundo desde la puerta, desapareciendo nuevamente en la semioscuridad del bar.
Julio se levanta, recompone su figura y mira como la gente su aglomera alrededor suyo. Algunos con risas, otros con miradas lastimeras, no tiene mas opción que levantarse y devolver sus pasos. Llega a su hogar y se sienta.
- Oh, el amor... Que suave es su mano y en mi rostro queda su fragancia. ¡Aveces ganamos y aveces perdemos, nada ya podemos hacer! Los galanes tenemos noches duras solo para hacernos fuertes, no hay mas conclusión. Estuviste excelente, aunque fallaste quizás haciendo una movida rápida. La teníamos con el armadillo pero nuevamente no tenemos suerte con los líquidos. La vez próxima intenta con la táctica del árbol flexible, gran matador. Que noche, noche de machos.
Julio enciende la radio y escucha algo de música aleatoria. Acerca un palillo a sus labios. Mañana intentará nuevamente concretar una noche de faena.