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lunes, 21 de octubre de 2013

Mr. Writer

Julio se sienta. Está angustiado y su neurosis natural no abandona su ser. Tiene un palillo entre sus dedos y simula fumarlo. Detesta el tabaco, el humo, la bruma y su olor, mas siempre sintió un gran gusto por la forma como los fumadores llevaban su vicio a sus labios. Ese movimiento corporal le parecía irresistible. Detesta cuando va a esos bares bohemios y sale expulsando aires irrespirables. Quiere escribir pero no sabe de que... - ¿que tal de ese vicio? es tan elegante y decadente  al tiempo. Es como ver una mujer hermosa pero mal hablada. Es como ver como las cosas en el mundo se baten y se mezclan - Pensó. Así, puso en marcha su inventiva.

"El fumador

Con las manos en los bolsillos, el fumador camina en estado relajado por las aceras. Sube y baja por los empedrados pasillos de su ciudad. Gafas negras, pantalón claro, chaqueta de cuero oscura y paso ligero, el fumador se dispone a llegar a algún sitio y encontrar descanso. Mas el fumador tiene un gran vicio y armado de cajetillas recorre el barrio. De repente para y se dispone a hacer su ritual. Saca sus dos manos de los bolsillos. Con la mano izquierda abre levemente su chaqueta, mientras la derecha comienza la búsqueda del paquete rojo y blanco. Una vez lo encuentra, el fumador dispone sus manos y se presta a abrir la cajetilla, escoge uno de los bastoncillos y lo acerca a su boca. Dispone ahora de su mano izquierda y la mete en el bolsillo de su pantalón para sacar el encendedor. Lo levanta, lo enciende y junta las manos para que la llama no se apague. Acerca el fuego al cigarro y aspira hasta que se prenda. Sale una nube de humo, apaga el encendedor y lo mete de nuevo al bolsillo mientras con su mano derecha y con dos dedos asegura su vicio a sus labios. Baja la mano, cigarrillo en mano y empieza su caminata, cual chimenea. Su mano izquierda ahora se ubica en el bolsillo de su chaqueta y la derecha al aire. Acerca nuevamente el cigarro para una nueva bocanada. Flexiona su codo y levanta su mano, abre la boca y aspira, permitiendo que la bocanada caliente entre hasta sus pulmones. Aleja nuevamente el cigarrillo y retiene el humo por unos instantes. Luego lo libera y recorre algunos metros mas. Llega a una esquina y va a dar vuelta. Voy a perderlo de vista y poco ya me importa. Antes que su estampa desaparezca vuelve a doblar el codo. Tras de si solo queda una nube gris y apestosa que sube y se deshace en el aire. Me subo ahora a un bus y ubico una ventana para distraer mis pensamientos. El conductor frena y se sube una muchacha. La miro. Es guapa y tiene una estampa depresiva. -Que se siente a mi lado...- pienso. Ella acerca su humanidad y veo como se ubica a mi costado, mas de nuevo esa aura olorosa aparece y la acompaña. Volteo la mirada, abro la ventana y me dejo acariciar por el viento"

Julio mira satisfecho tras sus lentes gruesos, se retira unos cabellos del frente y mira la hora. Once de la mañana, está tarde. No hizo mucho y tiene compromisos varios, la mayoría consigo mismo. Decide cerrar su portátil y emprende camino a la ducha. Ya estando afuera se entregará como siempre a las sensaciones del entorno. Al final del día espera llegar con nuevas ideas...

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